jueves, 18 de febrero de 2010

Ça fait long temps

Hace tiempo que no escribo nada desde la última vez.
Después de mi primer mes aqui en Maghnia, vino... mi segundo mes.
Cuando llevas un mes y piensas en que aún te queda otro es cuando se pasa mal, porque miras hacia atras y ves cómo lo has pasado y miras hacia delante y ves que aún te que otro tanto de lo mismo.

Mi siguiente mes aqui paso sin mayores anécdotas, salvo que a finales de Noviembre fue el Aid o fiesta del cordero. Esta fiesta es para ellos como nuestras navidades. La gente regresa a casa y se reune entorno a la comida y la cena el sábado. El viernes es cuando se mata el cordero.

Ese fin de semana dos colegas de aqui de la obra y yo nos fuimos a casa de otros expatriados de la empresa en Argel. Nos fuimos en coche. Son 6 horas de viaje y nos levantamos bastante temprano para poder estar alli a una hora prudente.

A las 8 de la mañana estabámos en un pueblaco un poco más allá de Oran. Nos detuvimos a tomar un café en un bar donde parecía que ya a esas horas había vida.
Nada más bajarnos del coche escuchamos lo que podían ser tres borrachos que acababan de llegar de fiesta, se habían metido en una iglesia y se habían puesto a cantar por el micrófono algo que pudiera tener sentido.
Pues sí, eso es lo que parecía! Pero nada más lejos, porque por todo el mundo islámico a esa misma hora se estaba recitando una misa a través de los altavoces instalados en los minaretes que normalmente llaman a la misa.
Mientras, en la mayor parte de los pueblos y ciudades se estaban matando corderos como si fuera un apocalipsis corderil. Es el día de matar el cordero, dejarlo reposar hasta el sábado para comerlo con un buen Couscous.

Un poco después de arrancar del pueblaco donde tomamos el café, nos detuvimos a un lado de la carretera porque alli mismo estaban matando unos cuantos corderos. Al lao de la carretera!
Quien tiene el honor de matar los corderos en la familia es el patriarca o el primogénito.
Yo me quedé alucinado con la maestría con que lo mataban y lo deshollaban. Nunca había visto a nadie hacerlo así de rápido.

Bueno continuamos nuestro viaje hasta Argel sin complicaciones hasta llegar a Argel. Alli, nuestros anfitriones aún tenian que trabajar, así que nos fuimos a un hotel en lo alto de la ciudad a tomarnos algo desde su terraza y a disfrutar las vistas que aquel sitio nos ofrecia.
Argel es inmeeeeenso. Es inmenso pero esta bien. Aqui sí que encuentras cualquier cosa, pero el alcohol lo puedes encontrar en alguna licorería que sí que hay o si no en los hotelazos de 4 o 5 estrellas de la ciudad. Algo que en europa nunca harías como es irte a un hotel de 5 estrellas metido en el corazón de la ciudad, con un jardin que parece un bosque metido dentro del hotel, pues aqui es lo mas normal entre los extranjeros que quieren disfrutar de una cerveza o de un whiski. Eso sí, previo escaneo y registro del coche antes de entrar. Esto es otro mundo, otra manera de vivir.

Con nuestros colegas de Argel lo pasamos de PM. Nos llevaron a algunos sitios interesantes, nos acogieron y nos contaron historias de la vida en aquella ciudad.
La noche del sábado pensamos ir a la discoteca del Sheraton, a unos cuantos kilometros a las afueras de la ciudad pero cuando llegamos lo único que hicimos fue dar la vuelta a la rotonda en la entrada y darnos media vuelta. Era el Aid, y en esos dias no hay nada de nada que hacer. La ciudad está muerta y la vida en la ciudad esta casi muerta.
Asi que nos dimos media vuelta y nos volvimos a casa a disfrutar de unos buenos licores, whiskis y ronsitos...
Argel es guapo pero asfixiante. Se veía que la ciudad está saturada de coches.
La huella francesa sigue vigente por mucho rincones de la ciudad. Hay muchos edificiones de estilo francés. Barrios enteros. Muy bonitos y bien conservados.

Argel es casi como cualquier gran ciudad europea, donde las chicas van como cualquier chica en europa y las parejas caminan de la mano como cualquier pareja.

Ahi van unas fotos:

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